Ventas del período
Totales por día, por punto o por persona, según lo que el sistema ya guarda. Cada cifra indica de qué registros sale, para poder revisarla.
Ventas, márgenes y existencias suelen estar repartidos entre hojas y pantallas. Armamos reportes y tableros para que quien dirige vea lo que el sistema ya registró, con la fuente de cada cifra.
Encuentra tu punto de partidaUn tablero de gestión muestra ventas, márgenes y stock para decidir el día. Lee los datos que ya cargaste, o un archivo que acordemos importar. Si la fuente está incompleta, el tablero también lo está. No es un estado contable.
Totales por día, por punto o por persona, según lo que el sistema ya guarda. Cada cifra indica de qué registros sale, para poder revisarla.
Qué se vendió, a qué costo estaba registrado y qué queda en existencia. Sirve para reponer y para ver un producto que no rota. El costo es el que cargaste: si ese dato está mal, el margen también.
Los mismos números en un archivo, para quien los revisa fuera de la pantalla. La exportación no cambia el dato de origen.
Al final del día alguien copia ventas de una hoja, existencias de otra y calcula el margen en una tercera.
Una pantalla muestra ventas, margen y stock del período, y cada cifra se puede seguir hasta el registro de donde salió.
El tablero responde preguntas del día: cuánto se vendió, qué margen dejó con el costo cargado, qué hay que reponer. Cada cifra nombra el registro del que sale. Si ese registro falta, la pantalla lo muestra vacío en vez de completar con un estimado.
Eso no es un balance ni un estado de resultados. Esos documentos los arma y los firma un contador. Michinauta puede exportar los movimientos para esa revisión. La declaración de impuestos también queda en esas manos.
La cotización depende de cuántas preguntas hay y de qué tan ordenados están los datos. Unir tres archivos sucios es más trabajo que leer una base que ya tiene ventas y costos.
Dos o tres: cuánto se vendió, qué margen dejó, qué hay que reponer. Un tablero con veinte gráficos no se lee.
Cada cifra sale de un registro concreto. Si ese registro no existe o está incompleto, el tablero lo dice en vez de mostrar un cero que parece real.
Uno que lee la base del ERP puede refrescarse al abrir. Uno que depende de un archivo espera a que ese archivo llegue.
El trabajo depende de cuántas preguntas hay que responder, de dónde están los datos y de si hay que limpiarlos antes. Un tablero sobre datos ya ordenados no cuesta lo mismo que uno que primero tiene que unir tres archivos.
No. Un tablero de gestión muestra lo que el sistema registró para operar: ventas, márgenes y stock. Un estado contable lo arma y lo firma quien está habilitado para eso.
De los datos que ya cargaste, o de un archivo que acordemos importar. Si la fuente está incompleta, el tablero lo está también. No rellenamos un hueco con una cifra estimada.
Se acuerda la frecuencia. Un tablero que lee la base del ERP puede refrescarse al abrir. Uno que depende de un Excel espera a que ese archivo llegue.
Sí. La exportación lleva los mismos números que la pantalla, para revisarlos fuera. No modifica el registro de origen.
Sirve para ver la operación. La declaración y el cierre los prepara un contador con la información que el sistema puede exportar.
Elige la situación que mejor te describe.
Con esas dos se arma la primera vista. El resto se agrega cuando esa vista ya se usa.
Qué copias, de qué archivo, y cada cuánto.
Abrirá tu correo con un resumen. Tú decides si enviarlo.