Alojamiento y dominio
Definimos dónde publicar, cómo conectar el dominio y qué servicios necesita el proyecto. Revisamos los accesos, los certificados y la configuración de las direcciones para evitar dependencias poco claras.
Publicar es solo el comienzo. Te ayudamos a elegir y organizar el alojamiento, el dominio, las copias y el mantenimiento que necesita tu web o aplicación, con responsabilidades y costos claros.
Encuentra tu punto de partidaEl hosting es el entorno donde se ejecuta o se sirve tu proyecto. Una web informativa, una tienda y una aplicación con base de datos no necesitan exactamente lo mismo. La elección depende del funcionamiento, el tráfico esperado y el nivel de atención que requiere el negocio.
Definimos dónde publicar, cómo conectar el dominio y qué servicios necesita el proyecto. Revisamos los accesos, los certificados y la configuración de las direcciones para evitar dependencias poco claras.
Acordamos qué información se respalda, con qué frecuencia y durante cuánto tiempo. También debe quedar claro cómo restaurarla y quién comprueba que la recuperación funciona.
Actualizaciones, monitoreo y revisión de incidencias según el alcance contratado. Se distinguen las tareas de infraestructura de las mejoras o correcciones de la propia aplicación.
Se cambia el dominio sin inventario de correos, datos ni configuraciones, y los problemas aparecen cuando el sitio ya está en uso.
Se revisan dependencias, se prepara una copia, se prueba el destino y se acuerda el cambio. Un plan de regreso permite actuar si algo no funciona como se esperaba.
Ejemplo ilustrativo; el alcance se define para cada proyecto.
Identificamos web, aplicación, archivos, bases de datos, correos e integraciones. Definimos prioridades y dependencias antes de elegir el entorno.
Configuramos el destino y probamos los recorridos importantes. Si hay migración, se acuerdan la ventana de cambio, las copias y el plan de regreso.
Documentamos accesos, tareas y responsables. Los horarios de atención, las alertas y los tiempos de respuesta se concretan en la propuesta.
El costo combina recursos de infraestructura y trabajo de operación. El almacenamiento, el tráfico, los respaldos y el soporte pueden variar; por eso conviene conocer qué está incluido y qué se factura por uso.
Depende del proyecto. Una web estática puede publicarse de forma sencilla; una aplicación con procesos y datos necesita otros recursos. Elegimos a partir de requisitos concretos y del mantenimiento que puedas asumir.
Primero revisamos la plataforma, el acceso a los archivos y datos, el dominio y las dependencias. La propuesta debe indicar qué se migra, cómo se prueba y qué interrupción podría ser necesaria. No se puede prometer ausencia total de cortes sin esa revisión.
La frecuencia, retención, alcance y restauración se acuerdan expresamente. Una copia del código no equivale a una copia de la base de datos, y una copia guardada no sustituye una prueba de recuperación.
Son servicios que deben detallarse por separado. Si ya los tienes, revisamos cómo conservarlos y coordinarlos con el alojamiento. Es importante mantener identificados sus titulares, renovaciones y accesos.
Depende del acuerdo: puede incluir revisiones del entorno, actualizaciones y atención de incidencias. Nuevas funciones, cambios de contenido o problemas de terceros pueden tener otro alcance. Horarios y tiempos de respuesta se dejan por escrito.
Elige la situación que mejor te describe. Te ayudamos a ordenar la idea y a preparar la información útil para conversar.
Orientación inicial. El alcance y la viabilidad se revisan con los detalles de tu proyecto.
Distingue si tienes una web informativa, una tienda o una aplicación con datos. Esa diferencia orienta los recursos necesarios.
La plataforma del proyecto, el dominio y las funciones que deben estar disponibles.
Abrirá tu correo con un resumen. Tú decides si enviarlo.